Es la pregunta que más se repite cuando alguien compra un piso antiguo o se mete en una reforma. La respuesta corta: depende del estado de lo que ya hay. La larga es esta.
En corto
Renovar la instalación eléctrica de una vivienda parte de los rangos que verás abajo, más el boletín (100‑250 €). La normativa exige un mínimo de cinco circuitos independientes: si un presupuesto trae menos, no es que sea barato, es que no cumple y nadie te firmará el certificado al terminar.
Precio orientativo según el trabajo
En 2026 los rangos que se manejan en España para una vivienda estándar son estos:
- Instalación nueva completa (obra): entre 25 y 45 € por metro cuadrado. Un piso de 90 m² se mueve en la horquilla de 2.200 a 4.000 €.
- Renovación de una instalación antigua: suele salir algo más cara que la nueva, porque hay que picar, retirar el cableado viejo y rematar. Cuenta entre 30 y 55 € por metro cuadrado.
- Actualización parcial: cambiar el cuadro y algunos circuitos, sin tocar toda la casa, va por partidas y rara vez baja de 600‑800 €.
A eso hay que sumarle el boletín eléctrico, entre 100 y 250 €, que es lo que la compañía te va a pedir para dar de alta el suministro.
Qué está incluido y qué no
Un presupuesto serio detalla el cableado, los mecanismos (enchufes e interruptores), el cuadro con sus protecciones, la mano de obra y la retirada de escombro. Lo que casi nunca está incluido y luego aparece:
- La obra civil: picar rozas y volver a cerrarlas es albañilería, no electricidad.
- La pintura posterior.
- Los mecanismos de gama alta. La diferencia entre una serie básica y una de diseño puede ser de varios cientos de euros en una vivienda entera.
Qué encarece el trabajo
Cinco factores explican casi toda la diferencia entre dos presupuestos:
- La antigüedad. Si la instalación es anterior a 1973 o sigue teniendo cable de aluminio o sin toma de tierra, hay que rehacerlo todo.
- El número de circuitos. El reglamento actual exige más circuitos independientes que hace treinta años, y cada uno es cable, protección y trabajo.
- La potencia. Subir de potencia puede obligar a cambiar la acometida, y ahí entra la distribuidora.
- El acceso. No es lo mismo pasar cable por falso techo que picar pared maciza.
- Vivir en la casa durante la obra. Trabajar por fases, protegiendo muebles, alarga los tiempos.
¿Es obligatorio cambiar la instalación eléctrica?
Si tu instalación funciona y no la tocas, no. El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión no se aplica hacia atrás: una instalación antigua puede seguir en servicio sin que nadie te obligue a renovarla.
La obligación aparece en cuanto metes mano. El reglamento establece que en una instalación existente se aplica «solo en lo que afecta a la parte modificada, reparada o ampliada», y que hay que tomar «las medidas necesarias para garantizar las condiciones de seguridad del conjunto». Es decir: la parte nueva va a normativa actual, y el resto tiene que quedar seguro.
Hay un umbral que conviene conocer antes de pedir presupuesto: el reglamento considera modificación de importancia la que afecta a más del 50 % de la potencia instalada. Cruzar esa línea cambia el papeleo del trabajo, y con él el precio.
En la práctica, estos son los momentos en los que te van a pedir adecuar la instalación:
- Subes la potencia contratada por encima de lo que admite la instalación actual. Si además el contrato tiene más de veinte años, la distribuidora tiene que verificar la instalación antes de ampliarla y, si no cumple, te pedirá adaptarla y un boletín nuevo.
- Das de alta la luz en una vivienda que llevaba años sin suministro.
- Haces una reforma que toca circuitos, y más si supera ese 50 % de la potencia.
Cambiar solo de titular no obliga a nada. Desde el 12 de febrero de 2026, en un contrato de más de veinte años en el que no cambian ni la potencia ni el peaje, la distribuidora no puede pedirte un boletín eléctrico nuevo ni verificar la instalación, según el artículo 39.6 del Real Decreto 88/2026.
Fuente: artículo 2 del Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto (REBT). Las inspecciones periódicas las regula la ITC-BT-05, y los criterios de detalle los fija cada comunidad autónoma.
Cómo saber si tu instalación se ha quedado corta
Ninguna de estas señales obliga por sí sola, pero cuantas más se junten, menos sentido tiene seguir parcheando:
- Cableado de aluminio. Se usó en muchas viviendas de los sesenta y setenta. Se comporta peor que el cobre en las conexiones y es un motivo habitual de sustitución.
- No hay toma de tierra. Es lo que evita que la carcasa de un electrodoméstico se ponga en tensión. Sin ella, el diferencial tiene mucho menos margen para protegerte.
- Fusibles antiguos en vez de automáticos. Si el cuadro conserva fusibles de rosca o plomos, la instalación es anterior a la normativa actual.
- Menos de cinco circuitos. Una vivienda actual necesita como mínimo cinco circuitos independientes; con dos o tres, todo cuelga de lo mismo.
- Salta el diferencial al juntar aparatos. Si con la lavadora y el horno a la vez se va la luz, la instalación se ha quedado por debajo de lo que le pides.
Si lo que se ha quedado corto es solo el cuadro, cambiarlo sale bastante más barato que renovar la instalación entera. Y antes de dar nada por perdido, merece la pena localizar qué circuito provoca los saltos.
Los cinco circuitos que la normativa exige sí o sí
Una instalación de vivienda no es «cables suficientes»: el reglamento eléctrico fija cuántos circuitos independientes tiene que haber como mínimo. Con electrificación básica (5.750 W) son cinco, y cada uno va protegido por su propio automático:
| Circuito | A qué da servicio | Intensidad |
|---|---|---|
| C1 | Iluminación | 10 A |
| C2 | Tomas de corriente de uso general | 16 A |
| C3 | Cocina y horno | 25 A |
| C4 | Lavadora, lavavajillas y termo | 20 A |
| C5 | Tomas de baños y auxiliares de cocina | 16 A |
Si vas a contratar 9.200 W o más, ya es electrificación elevada y aparecen circuitos adicionales (del C6 al C12) según lo que tenga la casa: aire acondicionado, calefacción eléctrica, secadora o un punto de recarga para el coche.
Por qué te interesa saberlo antes de pedir presupuesto: es la forma más rápida de detectar un presupuesto corto. Si te presupuestan una reforma eléctrica de vivienda completa con tres circuitos, no es que sea barata: es que no cumple, y no habrá quien te firme el boletín al terminar.
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La señal de que un presupuesto no es fiable
Desconfía del que te dan por teléfono sin haber visto la vivienda ni preguntar por los metros, la antigüedad ni la potencia contratada. En instalaciones eléctricas, un precio cerrado sin visita casi siempre acaba en «esto no estaba previsto». Y compara siempre con el mismo alcance: dos presupuestos solo son comparables si incluyen las mismas partidas.
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Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay que renovar toda la instalación eléctrica?
Cuando la vivienda conserva cableado de aluminio, no tiene toma de tierra, mantiene fusibles antiguos o la instalación es anterior a los años setenta. También si vas a instalar aparatos exigentes como inducción o aire acondicionado.
¿Se puede hacer por fases?
Sí, y es lo habitual cuando se vive en la casa: se acometen circuitos por zonas. Sale algo más caro en total, pero evita quedarte sin luz durante toda la obra.
¿La obra de albañilería va incluida?
Casi nunca. Picar rozas y volver a cerrarlas es albañilería, y la pintura posterior tampoco suele estar en el presupuesto del electricista. Conviene preguntarlo antes de comparar dos ofertas.
¿Cuántos circuitos debe tener la instalación de una vivienda?
Con electrificación básica (5.750 W), un mínimo de cinco circuitos independientes: iluminación, tomas de uso general, cocina y horno, lavadora-lavavajillas-termo, y tomas de baños y auxiliares de cocina. Con electrificación elevada, desde 9.200 W, se añaden circuitos adicionales según los equipos de la vivienda.
¿Se puede cambiar la instalación eléctrica sin obra?
Del todo, no: los cables van por dentro de la pared y hay que abrir rozas para sustituirlos. Lo que sí evita picar es aprovechar los tubos corrugados que ya existen, cuando están en buen estado y admiten la sección nueva. También se puede tirar por canaleta vista en tramos concretos: es más rápido y más barato, pero se ve. Un electricista lo valora en la visita, porque depende de cómo esté hecha la instalación actual.
¿Cada cuánto hay que cambiar la instalación eléctrica de una vivienda?
No hay un plazo que obligue a cambiarla en una vivienda particular: no caduca por años. Lo que marca el momento es el estado y el uso, no la fecha. Una instalación de los ochenta bien hecha puede seguir dando servicio, y una de los dos mil se queda corta si le enchufas inducción, aire acondicionado y un coche eléctrico.



